El principio de la bendición original
Gn 1:28: "y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo»."
Lo primero que Dios hace con el hombre es formarlo, y lo segundo es bendecirlo.
Debemos entender que Dios marcó una diferencia entre los animales y el ser humano, porque con los primeros Dios habló para que fueran hechos en masa, pero con el ser humano Dios se involucró. Formó a los primeros (Adán y Eva: porque ella estaba en él) Él mismo, como una obra de arte, y sopló vida en ellos. Para Él somos muy importantes, únicos, por eso lo próximo qué sucedió después de hacer al ser humano fue bendecirlo. La atención de Dios es hacia el ser humano, la disposición de Él hacia nosotros es bendecimos. Es más fácil provocar la bendición de Dios, que su enojo.
La bendición radica en la productividad y la multiplicación, fuimos establecidos para dominar la tierra, esto conlleva un fuerte sentido de administración y responsabilidad. También conlleva un sentido aún más fuerte:
Dominar lo creado, no a otros seres humanos.
Ambos sentidos están siendo quebrantados por el ser humano en clara oposición al Creador. Esto es parte de la reconciliación de todas las cosas en Cristo (Col 1:15-20), esto debe ser restaurado a su diseño original. Para que la iglesia cumpla este propósito debemos primero, cada uno de nosotros, conectarnos con este principio.
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