martes, 8 de agosto de 2023

Lecciones de La Cueva de Adulam

 


Lecciones que podemos aprender de la situación de David en la cueva de Adulam

 

Y se fue David de allí y se escapó a la cueva de Adulam, y lo oyeron sus hermanos y toda la casa de su padre, y descendieron a él allí. Y se reunieron junto a él todo hombre oprimido, y todo hombre perseguido por acreedores, y todo hombre amargado de alma, y él fue sobre ellos como jefe, y estuvieron con él como cuatrocientos hombres. (1 Samuel 22:1,2)

Paráfrasis Aplicada: 

Se fue David de allí, y se escapó a la cueva de Adulam. Lo supo toda su familia y fueron hasta allí con él. También se juntaron con él todos los hombres oprimidos, los fugitivos por deudas, y todos los deprimidos. David fue su líder, y los que lo acompañaron eran como cuatrocientos hombres.

Escuché a alguien leer este verso del libro de Sh’muel, y me abrumó de repente el pensamiento de que David, aunque era pastor de ellos (jefe, líder), ¡también estaba en el mismo estado que ellos! Y lo digo primero por sentido común, feliz no iba a estar en la condición en la que había sido puesto. Y segundo, porque así lo dicen dos de los salmos escritos por David en ese tiempo.

Primero veamos cómo se sentían los compañeros de David, verso 2: oprimidos, la palabra en hebreo habla de alguien que fue puesto en estrecho; perseguidos por acreedores, estos seguramente eran fugitivos para no ser llevados como esclavos hasta pagar sus deudas financieras; y los amargados de alma, de ánimo abatido, deprimidos. Cientos de hombres rotos, derrotados, perdidos, a los que aparentemente se les había escapado toda esperanza.

Ahora veamos lo que sentía David, en el salmo 142. En el verso 2 se lo nota aquejado y angustiado; en el, 4 desprotegido; en el 6 afligido, débil y preso. Y en el Salmo 57: en el verso 4 se ve acorralado y con peligro de muerte; en el 6, perseguido. Esto nos muestra que la situación y el estado de ánimo de David no distaba de el de sus compañeros de cueva.

David es tipo de Cristo en muchos aspectos, y la obra más poderosa de Cristo Jesús fue hecha en su momento de mayor debilidad. Ahora mismo, al escribir esto, me siento feliz por aquellas áreas en las que me estoy sintiendo débil. También David es el tipo de rey por excelencia, y nosotros que debiéramos reinar aquí en la tierra, no estamos exentos de experimentar debilidades semejantes a las que experimentó David. Por eso creo que esto viene como palabra de consuelo para muchos de nosotros que nos toca ser ejemplo, aunque vivamos debilidades.

Ahora hagamos uso consciente de esto, la verdad es que no nos sentimos muy bien cuando aconsejamos o guiamos a otros estando nosotros en un estado similar. Para esto tenemos varios enemigos (y el diablo está en último lugar).

El primero somos nosotros mismos, por nuestros prejuicios (que debiéramos aprovechar para aprender a no juzgar y condicionar a otros) Según nuestro juicio, la persona que está de alguna manera al frente debiera ser una persona superada, justamente porque nosotros mismos exigimos que así sean las personas que nos preceden o presiden (esto viene de un ego grande)

En segundo lugar, está “el qué dirán”, que deviene de lo dicho anteriormente, porque fuimos formados por personas que nos sobre exigían. Tal vez lo hacían para ocultar sus propias debilidades al procurar mostrarse fuertes y seguros, y entonces pensamos subconscientemente que debemos cumplir con las exigencias impuestas por los demás antes de querer ayudar a alguien.

Otro enemigo es la inseguridad, porque sentimos que no podremos ayudar a otros si a nosotros mismos nos está costando seguir en victoria.

También está el temor como un enemigo poderoso, todos nosotros al sentirnos débiles e inseguros nos anticipamos a posibles escenarios de desastre por estar expuestos a la vista de todos.

La confusión también es un oponente considerable porque nos llega este tornado de emociones, sensaciones y paradigmas, que al no poder calmarlo tampoco sabemos por dónde empezar a manejarlo. Y corremos el peligro de no entender lo que está pasando, por ejemplo, podemos llegar a pensar que la gente que está con nosotros es resultado negativo de la atracción de espíritus, se nos acercan personas rotas porque nosotros estamos mal. Pero el hecho de que la gente que Dios puso a tu lado para cumplir una misión, sea parecida a ti en situaciones y estados, lo considero un propósito divino no un mal resultado de atracción de espíritus.

En contra posición está el orgullo y la arrogancia que puede aparecer cuando todo nos va bien, o cuando pensamos que somos merecedores de algo.

Seguro son más los enemigos que se nos levantan, sumado el tentador que aparecerá constantemente para atraparte con sus artimañas, procurando que caigas o te detengas. Pero en todas estas cosas está el Señor para ayudarte, porque la Iglesia aún sigue adelante a través de los siglos a pesar de toda oposición.

Así que seamos humildes y sencillos de corazón para aprender del Señor y para no estorbar su obra en nosotros y a través de nosotros, porque así nos dará éxito a pesar de nuestra debilidad e insuficiencia.

Nos conviene menguar para que no nos afecte el parecer o la influencia de otros sobre nosotros como si eso fuera muy importante. Siempre se dirán cosas de nosotros, buenas y malas, y el que éstas nos afecten será nuestra decisión.

Una de las cosas más lindas de la vida es sentirnos seguros, pero aún la seguridad misma no es segura, porque corremos el peligro de confiarnos o confiar en nosotros mismos. Pero la inseguridad nos mantiene alertas, si te sientes inseguro es bueno, solo no te detengas por ello.

El rey David escribió (en el Salmo 56): “En el día en que temo, yo en ti confío. En Elohím alabaré su palabra; en Elohím he confiado, no temeré.” El Señor nos dice “No temas”, y su palabra nos consuela cuando tememos, porque el temor es inevitable, es parte de nuestra naturaleza humana, pero debemos sobreponernos al temor y enfrentarlo confiando en Dios.

La mejor resolución para cuando estamos confundidos, distraídos o desenfocados, es seguir adelante de todos modos. Porque confiamos en que Dios nos dará dirección y sabemos que el oponente querrá que nos detengamos. Claro que podemos quedarnos quietos y esperar en Dios, pero nunca detenernos.

Quiero orar por la persona que está leyendo esto ahora: Padre Eterno, lleno de autoridad y poder, que amas a tus hijos con pasión y celo. Te pido por la persona que llegó hasta aquí y está delante de ti ahora, ten misericordia y toma sus debilidades y otorga tu Poder. Posiciónala por delante de las opiniones de las otras personas. Que suban a la barca junto con Jesús ahora, lejos de la profundidad y las olas, y se sientan seguros en la calma de tu protección. Todo temor se va, huye dente de ti, Señor. Aquieta los pensamientos, te pido Padre Poderoso, trayendo claridad de ideas. Te pedimos perdón por las veces que esta persona, así como yo, pecamos por orgullo, autoconfianza o cosa semejante. Y declaro que tu estás por sobre todo ataque del enemigo, ¡y toda fuerza oscura sale! ¡pierde poder! Ahora en nombre de Jesús, amén.

Seguir a Jesús implica formar parte de la comunidad de los seguidores de Jesús, acércate y ponte en contacto, Dios tiene planes con tu vida. Paz.

En el amor del Señor, Daniel Jofré.