Y se fue
David de allí y se escapó a la cueva de Adulam, y lo oyeron sus hermanos y toda
la casa de su padre, y descendieron a él allí. Y se reunieron junto a él todo
hombre oprimido, y todo hombre perseguido por acreedores, y todo hombre
amargado de alma, y él fue sobre ellos como jefe, y estuvieron con él como
cuatrocientos hombres. (1 Samuel 22:1,2)
Paráfrasis
Aplicada:
Se fue David
de allí, y se escapó a la cueva de Adulam. Lo supo toda su familia y fueron
hasta allí con él. También se juntaron con él todos los hombres oprimidos, los fugitivos
por deudas, y todos los deprimidos. David fue su líder, y los que lo
acompañaron eran como cuatrocientos hombres.
Escuché a
alguien leer este verso del libro de Sh’muel, y me abrumó de repente el
pensamiento de que David, aunque era pastor de ellos (jefe, líder), ¡también
estaba en el mismo estado que ellos! Y lo digo primero por sentido común, feliz
no iba a estar en la condición en la que había sido puesto. Y segundo, porque
así lo dicen dos de los salmos escritos por David en ese tiempo.
Primero
veamos cómo se sentían los compañeros de David, verso 2: oprimidos, la palabra
en hebreo habla de alguien que fue puesto en estrecho; perseguidos por acreedores,
estos seguramente eran fugitivos para no ser llevados como esclavos hasta pagar
sus deudas financieras; y los amargados de alma, de ánimo abatido, deprimidos.
Cientos de hombres rotos, derrotados, perdidos, a los que aparentemente se les
había escapado toda esperanza.
Ahora veamos
lo que sentía David, en el salmo 142. En el verso 2 se lo nota aquejado y
angustiado; en el, 4 desprotegido; en el 6 afligido, débil y preso. Y en el
Salmo 57: en el verso 4 se ve acorralado y con peligro de muerte; en el 6,
perseguido. Esto nos muestra que la situación y el estado de ánimo de David no
distaba de el de sus compañeros de cueva.
David es
tipo de Cristo en muchos aspectos, y la obra más poderosa de Cristo Jesús fue
hecha en su momento de mayor debilidad. Ahora mismo, al escribir esto, me
siento feliz por aquellas áreas en las que me estoy sintiendo débil. También
David es el tipo de rey por excelencia, y nosotros que debiéramos reinar aquí
en la tierra, no estamos exentos de experimentar debilidades semejantes a las
que experimentó David. Por eso creo que esto viene como palabra de consuelo
para muchos de nosotros que nos toca ser ejemplo, aunque vivamos debilidades.
Ahora
hagamos uso consciente de esto, la verdad es que no nos sentimos muy bien cuando
aconsejamos o guiamos a otros estando nosotros en un estado similar. Para esto
tenemos varios enemigos (y el diablo está en último lugar).
El primero
somos nosotros mismos, por nuestros prejuicios (que debiéramos aprovechar para
aprender a no juzgar y condicionar a otros) Según nuestro juicio, la persona
que está de alguna manera al frente debiera ser una persona superada,
justamente porque nosotros mismos exigimos que así sean las personas que nos
preceden o presiden (esto viene de un ego grande)
En segundo lugar,
está “el qué dirán”, que deviene de lo dicho anteriormente, porque fuimos
formados por personas que nos sobre exigían. Tal vez lo hacían para ocultar sus
propias debilidades al procurar mostrarse fuertes y seguros, y entonces
pensamos subconscientemente que debemos cumplir con las exigencias impuestas por
los demás antes de querer ayudar a alguien.
Otro enemigo
es la inseguridad, porque sentimos que no podremos ayudar a otros si a nosotros
mismos nos está costando seguir en victoria.
También está
el temor como un enemigo poderoso, todos nosotros al sentirnos débiles e
inseguros nos anticipamos a posibles escenarios de desastre por estar expuestos
a la vista de todos.
La confusión
también es un oponente considerable porque nos llega este tornado de emociones,
sensaciones y paradigmas, que al no poder calmarlo tampoco sabemos por dónde
empezar a manejarlo. Y corremos el peligro de no entender lo que está pasando,
por ejemplo, podemos llegar a pensar que la gente que está con nosotros es
resultado negativo de la atracción de espíritus, se nos acercan personas rotas
porque nosotros estamos mal. Pero el hecho de que la gente que Dios puso a tu
lado para cumplir una misión, sea parecida a ti en situaciones y estados, lo
considero un propósito divino no un mal resultado de atracción de espíritus.
En contra
posición está el orgullo y la arrogancia que puede aparecer cuando todo nos va
bien, o cuando pensamos que somos merecedores de algo.
Seguro son
más los enemigos que se nos levantan, sumado el tentador que aparecerá
constantemente para atraparte con sus artimañas, procurando que caigas o te
detengas. Pero en todas estas cosas está el Señor para ayudarte, porque la
Iglesia aún sigue adelante a través de los siglos a pesar de toda oposición.
Así que
seamos humildes y sencillos de corazón para aprender del Señor y para no estorbar
su obra en nosotros y a través de nosotros, porque así nos dará éxito a pesar
de nuestra debilidad e insuficiencia.
Nos conviene
menguar para que no nos afecte el parecer o la influencia de otros sobre
nosotros como si eso fuera muy importante. Siempre se dirán cosas de nosotros,
buenas y malas, y el que éstas nos afecten será nuestra decisión.
Una de las
cosas más lindas de la vida es sentirnos seguros, pero aún la seguridad misma
no es segura, porque corremos el peligro de confiarnos o confiar en nosotros
mismos. Pero la inseguridad nos mantiene alertas, si te sientes inseguro es
bueno, solo no te detengas por ello.
El rey David
escribió (en el Salmo 56): “En el día en que temo, yo en ti confío. En Elohím
alabaré su palabra; en Elohím he confiado, no temeré.” El Señor nos dice “No
temas”, y su palabra nos consuela cuando tememos, porque el temor es inevitable,
es parte de nuestra naturaleza humana, pero debemos sobreponernos al temor y
enfrentarlo confiando en Dios.
La mejor resolución
para cuando estamos confundidos, distraídos o desenfocados, es seguir adelante
de todos modos. Porque confiamos en que Dios nos dará dirección y sabemos que
el oponente querrá que nos detengamos. Claro que podemos quedarnos quietos y
esperar en Dios, pero nunca detenernos.
Quiero orar
por la persona que está leyendo esto ahora: Padre Eterno, lleno de autoridad y
poder, que amas a tus hijos con pasión y celo. Te pido por la persona que llegó
hasta aquí y está delante de ti ahora, ten misericordia y toma sus debilidades
y otorga tu Poder. Posiciónala por delante de las opiniones de las otras
personas. Que suban a la barca junto con Jesús ahora, lejos de la profundidad y
las olas, y se sientan seguros en la calma de tu protección. Todo temor se va, huye
dente de ti, Señor. Aquieta los pensamientos, te pido Padre Poderoso, trayendo
claridad de ideas. Te pedimos perdón por las veces que esta persona, así como
yo, pecamos por orgullo, autoconfianza o cosa semejante. Y declaro que tu estás
por sobre todo ataque del enemigo, ¡y toda fuerza oscura sale! ¡pierde poder! Ahora
en nombre de Jesús, amén.
Seguir a
Jesús implica formar parte de la comunidad de los seguidores de Jesús, acércate
y ponte en contacto, Dios tiene planes con tu vida. Paz.
En el amor
del Señor, Daniel Jofré.