LA ORACION
La práctica más importante
La práctica más importante y la más necesaria en el cristianismo es la "oración". Es tan vital para la vida de fe que, si la fé es lo que el corazón es para un cuerpo, la oración es la respiración que permite que ése corazón viva. La fe y la oración están intrínsecamente unidas, no puede existir la una sin la otra.
El derramamiento de sangre de nuestro Señor Jesucristo no comenzó en la cruz, comenzó justamente en la oración.
Lc 22:39-46: "Luego, acompañado por sus discípulos, Jesús salió del cuarto en el piso de arriba y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos. Allí les dijo: «Oren para que no cedan a la tentación». Se alejó a una distancia como de un tiro de piedra, se arrodilló y oró: «Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía». Entonces apareció un ángel del cielo y lo fortaleció. Oró con más fervor, y estaba en tal agonía de espíritu que su sudor caía a tierra como grandes gotas de sangre. Finalmente se puso de pie y regresó a donde estaban sus discípulos, pero los encontró dormidos, exhaustos por la tristeza. «¿Por qué duermen? —les preguntó—. Levántense y oren para que no cedan ante la tentación»."
Hematidrosis se llama el fenómeno de transpirar sangre, aunque no es común sucede cuando un individuo está expuesto a una gran presión emocional. La presión que estaba experimentando nuestro Señor tenía que ver con la decisión de hacer la voluntad de Dios, a pesar de no querer hacerlo debido al sufrimiento que padecería.
La oración nos fortalece en la angustia.
Cuando oramos debemos buscar hacer la voluntad de Dios porque somos nosotros los que debemos ponernos de acuerdo con Él, y no Él con nosotros.
Exhortación a permanecer en la oración
En el pasaje también vemos que el Señor exhortó a sus discípulos a permanecer en oración.
Así lo hizo también el apóstol Pablo con sus discípulos
1 Tes 5:17 "Oren sin cesar."; v.25 "Oren por nosotros."
2 Tes 3:1 "Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,"
Y el apóstol Jacobo nos muestran la importancia de la oración en la comunión fraternal de la iglesia.
Stg 5:16-18: "Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto."
La estructura de la oración
Mateo 6:9-13
Ustedes orarán así:
A-Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
B-Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
C-Danos hoy nuestro pan de cada día.
D-Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
E-Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
A. En primer lugar reconocemos su persona, su soberanía extraordinaria, desde nuestra posición de hijos
B. Oramos para que las verdades de su reino espiritual sean una realidad en lo natural. Que se manifieste su gobierno en nuestro entorno, familia, trabajo, lugares a los que afectamos o que nos afectan (en la tierra)
C. Declaramos nuestra dependencia de Él, no solo en las necesidades básicas, sino también en nuestra necesidad de su Palabra (el pan)
D. Debiéramos pedir perdón a diario porque siempre cometemos faltas. La humildad de reconocer nuestros errores y el amor de Cristo en nosotros nos capacita para perdonar a nuestros pares que también cometen faltas como nosotros. Perdonar no solo nos libera, también nos da un poder impresionante en la oración, ya que facilita las respuestas a las oraciones por practicar la justicia de Cristo; legalidad que nos habilita, que nos da aptitud de gobierno porque crece la estatura de Cristo en nosotros.
E. La Biblia dice q Dios no tienta a nadie.
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;(Stg.1:13)
Debemos interpretar bien lo que dice, o a quien corresponde cada acción: el mal o maligno nos tienta y pone pruebas y trampas, Dios nos libra de todo eso. Para entender mejor veamos otras versiones de este mismo versículo:
La Biblia Corona de Jerusalén dice “no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”; la Peshitta dice “no nos hagas entrar en prueba, sino líbranos del mal”; la Nueva Traducción Viviente dice “no permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno”.
Dios nos quiere librar, todo su protección está a nuestro favor, pero la oración le abre el camino a esta verdad espiritual para que sea un hecho en nuestra realidad.
El principio de la puerta cerrada
Algunas personas caen en el error de orar para ser vistos o para aparentar, pero existe un principio espiritual muy poderoso:
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
La oración corporativa
Hechos 4:23-32:
Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.
Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;
que por boca de David tu siervo dijiste:
¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Se reunieron los reyes de la tierra,
Y los príncipes se juntaron en uno
Contra el Señor, y contra su Cristo. m
Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,
para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
Aquí encontramos una estructura similar a la de Mateo 6. Primero exaltan todos juntos la soberanía de Dios. Luego piden que se manifieste su reino en la tierra.
La actitud correcta
El Padre quiere que sus hijos pidan, y en su Palabra nos enseña un principio extraordinario para que lo hagamos con excelencia.
Mateo 7:7-12:
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
“Pedir-buscar-llamar, pedir-buscar-llamar” tenemos que aprendernos esa clave porque no solo sirve para la oración, sino también para la vida. El pasaje nos enseña que Dios es mejor padre que nosotros, y Él dará lo mejor de lo mejor a sus hijos si ellos lo piden y manifiestan un fuerte deseo por el resultado. Debemos tener confianza.
Esta sucesión de acciones nos muestra que esperar en Dios no es pasivo, que debemos accionar creyendo que fuimos oídos y que Dios ya está trabajando por ello. Todo esto puede explicarse de la siguiente manera:
Pido= En oración a Dios, quien generalmente responderá a través de las personas. O a las personas, habiéndome encomendado antes a Dios.
Busco= facilito las cosas para recibir la respuesta/ estoy a la expectativa, atento/ busco porque tal vez ya llegó la respuesta y yo no la estoy viendo.
Llamo= Insisto/ me hago notar/ permanezco.
Claro que el pasaje también nos deja la regla de oro, todo lo que deseo que hagan conmigo, así debo hacerlo por mi prójimo también. Si soy indiferente no tengo amor, debo dar, facilitar y atender a mi hermano. Aunque el pasaje no lo dice, igual nos queda claro lo siguiente ¿qué pasaría si yo me cierro al prójimo? ¿acaso eso no estorbaría los resultados que deseo? Porque también dice en otro lugar que todo lo que siembro eso mismo voy a cosechar, y, con la misma medida con la que mido, seré medido.
Tomémonos un momento para agradecer al Padre y ministrarnos en oración los unos por los otros.
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