viernes, 30 de agosto de 2024

Una hermosa invitación.

Compite en el hermoso desafío de la fe, apodérate de la vida eterna a la que fuiste invitado, y declaraste públicamente la buena confesión en la cara de muchos testigos. 1ra a Timoteo 6:12
La palabra griega que aquí compartí como "Compite" habla de un esfuerzo desmedido, agonizante, una lucha competitiva. Esa palabra deriva de la palabra griega que acá se refleja como "desafío", esta habla de una asamblea, un encuentro para combatir por un premio. Aquí dice que Timoteo fue "invitado", la palabra griega habla de un llamado pero que tiene que ver con asistir a un convite. La idea entonces es que, Timoteo tuvo el honor, como nosotros, de haber sido invitados a un encuentro donde debemos luchar de manera desmedida por el premio que es la vida eterna. Dice que este desafío de fe es hermoso, aunque conlleve un alto precio. Aquí dice que Timoteo, que fue llamado, hizo la declaración de su fe de manera pública frente a testigos fieles hasta la muerte, porque la palabra para testigo es la palabra griega de la cual se deriva nuestro término "mártir". Así nosotros en nuestros tiempos, debemos ser conscientes de que no fuimos llamados a practicar una religión, a demostrar liturgias o conductas moralmente correctas. Si no que tuvimos el honor de haber sido invitados a la vida eterna, pero que al atender esta invitación somos introducidos en una lucha implacable hasta adquirir el glorioso premio. De manera que debemos ser intencionales en cada momento de la vida, sabiendo la relevancia del desafío que hemos aceptado, y a la vez disfrutar del honor de haber sido llamados a este hermoso desafío.

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jueves, 29 de agosto de 2024

El Hijo

Is 9:6: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."

Aunque no sea así ahora en el pueblo judío, desde la antigüedad y en los tiempos de Jesús, la idea de ese mesías que vendría tenía que ver con una manifestación de Dios. No sería un líder común, algún maestro religioso, sabio o líder político. Este ser extraordinario que esperaban podía llevar títulos que solo a Dios se le puede dar. Uno que se le llama "Hijo del hombre" como hablando de algo extraño, diferente, cuando nosotros todos somos hijos de Adám. Este vendría sobre las nubes, acción de autoridad solo concedida a Dios. Cuando nos paramos en ese punto de vista, todo lo que conocemos acerca de Jesús cobra un mayor sentido y profundidad. Este ser supremo creador y sustentador de todas las cosas, se vació a sí mismo para venir a ser uno de nosotros y ocupar nuestro lugar de castigo, y así, con un amor indescriptible atraernos nuevamente hacia él.